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Pues, como decíamos ayer, perdió el Madrid y perdió el Barça, pero ganaron los atléticos y ahora que parece que hay una cierta rebelión de los periféricos, nos viene Rajoy con la intención de hacerse amigo se la Merkel sustituyendo al Sarkozy de las calzas altas. A mi parecer el momento no es el más propicio: la dimisión del gobierno en Holanda, la convocatoria de una reunión de lideres para analizar si otra política económica es posible, que lo es, la protesta contra el golpe que quieren dar a la Unión Europea con la restricción de la zona Schengen, no es buen momento para buscar esas amistades peligrosas. Pero es que por ahí van los tiros de nuestro gobierno: los recortes en medicinas -copago- traerá consecuencias de muertes, la subida de las tasas en la universidad es tirar el talento a la basura, la negación de la asistencia a los inmigrantes, significa colapsar las urgencias, y mientras, se amnistía a los defraudadores. Algo huele a podrido en España y nadie quiere limpiar las cloacas, más interesa atorarlas de parados y mendigantes, rebuscadores de la basura, y clientes de Cáritas. ¿Por qué no se exige a la Iglesia que pague IBI de “sus” edificios que bien buena prisa se da para apuntarlos gratuitamente en el registro de la propiedad?

Pero
siempre nos quedará París y François Hollande y el recuerdo del 25 de abril
portugués.